–¿Qué tuvo de distinta esta medalla de oro a la que ganaste en Lima 2019?
–En Lima, más allá de que tenía posibilidades de podio, se dio. Me entrené mucho pero no iba con la cabeza en que iba a ganar. En estos Juegos sabía que tenía chances así que hubo más nervios y expectativas, por suerte se dio.
–¿Y en cuanto a tu nivel y de tus competidoras, qué diferencias encontraste?
–Estuve más consistente. Por ejemplo, en Lima hacía trucos que bajaba 5 de 10 y en estos cuatro años entrené la cabeza y los movimientos para hacer 10 de 10. Desde febrero que vengo compitiendo en torneos importantes todos los meses. Mis rivales de Brasil y Estados Unidos eran las mismas pero subieron el nivel. La chilena (Nacha Holscher) que es una gran amiga mía apareció hace dos años, la está rompiendo y me llena de orgullo. Nos emocionamos juntas en el podio. Hay más nivel en general.
–La segunda medalla de oro también llegó de la mano del esquí, a través de Kai Ditsch. ¿Por qué? ¿Qué tienen los argentinos en esta disciplina?
–Yo creo que es algo del latino. La garra, el amor a las cosas que hacemos. Me lo decía un amigo mexicano, que somos quilomberos y apasionados, y creo que a Kai y mi nos diferencia eso. Todo nos cuesta un poco más. No tenemos la mejor lancha, yo tengo una 2009 y me rompo para ser la mejor. Tal vez la de Estados Unidos tiene el último modelo de lancha. No sé, como nos cuesta más, le metemos más garra y pareciera que nos gusta sufrir para después disfrutar más de los logros.









